No olvides nunca
el cielo que veías en la niñez.
¿Fue gris?, ¿fue claro?
¿Fue lindo?, ¿no fue lo que queridas que fuera?
Hoy, no dejes
de buscar y alcanzar el cielo...
tu propio cielo,
aquel que te hace bien sentir.
No olvides nunca
el cielo que veías en la niñez.
¿Fue gris?, ¿fue claro?
¿Fue lindo?, ¿no fue lo que queridas que fuera?
Hoy, no dejes
de buscar y alcanzar el cielo...
tu propio cielo,
aquel que te hace bien sentir.
Cada lugar,
lleva en sus hombros,
el peso de su historia
y los aprendizajes que ella,
le pueda brindar a sus ciudadanos.
Allí está la historia,
a la espera de que
la descubran,
la estudien,
la entiendan, y decidan,
qué hacer con ella.